Evolución del regalo de plata
La evolución de los artículos de regalo ha sido constante a lo largo del tiempo, aunque es en los últimos tiempos cuando ésta se ha vuelto más acusada tratando no sólo de mejorar la estética del producto, sino la funcionalidad del mismo.
Podemos tomar como ejemplo los artículos de regalo acabados en plata. Productos como los marcos de plata, cajas, joyeros, placas, álbumes de fotos, cubiertos, copas… Eran en inicio rematados con planchas de plata ornamentadas y con un grosor que les confería cierta robustez. Sin embargo presentaban como inconveniente principal el proceso de oxidación de la plata que la hace irremediablemente oscurecer, con lo que había que efectuar cada cierto tiempo una limpieza a fondo de la plata para devolverla a su estado original.
Este problema se solucionó con el tratamiento de la plata y la aplicación de barnices específicos durante el proceso de fabricación que consiguió eliminar el antiguo problema de oxidación, con lo que además se comenzaron a implementar adornos de plata en otros artículos de regalo como jarrones, bandejas, relojes de sobremesa, pisapapeles, sujetalibros, bolígrafos…

Mientras el precio de la plata se mantuvo bajo se continuó empleando este modus operandi en la fabricación de los objetos. Sin embargo las fluctuaciones del metal comenzaron a encarecer los productos que contenían más cantidad de plata y con ello la industria se vio en la necesidad de innovar para que el producto continuara siendo asequible para todos los bolsillos.
Así surgió el bilaminado de plata, resultante de unir dos planchas de metal, generalmente aluminio con plata, una sobre la otra con lo que se consigue una consistencia más que aceptable y la parte externa luce magníficamente con la plata tratada para no necesitar limpieza cada cierto tiempo. Y en lo relativo al precio se consigue un producto de calidad, vistoso, elegante y duradero, mucho más barato que utilizando únicamente plata en su fabricación.


