Escoger pendientes de bebé
Siempre surgen preguntas importantes a la hora de comprar pendientes para bebé, ya se trate de los primeros que se le ponen de recién nacida o bien cuando el bebé ya tiene algunos meses. Por ello a continuación vamos a tratar de dar respuesta a todas esas dudas:
¿De qué material compro los pendientes?
La piel de un bebé es más delicada y propensa a alergias, mayor cuando es recién nacido, por lo que es esencial buscar un metal que no le produzca ningún efecto adverso. En ese sentido, un metal noble con alto grado de pureza como el oro de 18 kilates está particularmente indicado para minimizar la posibilidad de que se produzca ninguna alergia.
¿De qué tamaño deben ser los pendientes?
Eso dependerá del tiempo que tenga el bebé. Para recién nacido, los pendientes en torno a los 4 milímetros son los más recomendables. Según como vaya creciendo y el gusto de los padres, esos pendientes les quedarán perfectamente hasta los 10 o 12 meses, momento en el que pueden sustituirse por otros de unos 7 u 8 milímetros.
¿Alguna forma concreta?
Siendo conscientes de que los bebés pasan la mayor parte del tiempo en la cuna o en brazos, es necesario que los pendientes sean cómodos de llevar por lo que los pendientes no deberían tener formas muy pronunciadas, ni aristas, ni colgantes. Es importante que tengan tuerca con rosca para que no le pinche tras la oreja mientras duerme, la tuerca a presión no debería utilizarse hasta que vaya abandonando los hábitos tan dormilones, a partir de 18 meses, más o menos.
¿Algo más a considerar?
– No apretarlos demasiado a la oreja, deben quedar un poco holgados.
– Se deben mover y limpiar los pendientes y orejas a menudo ya que los frecuentes baños de los bebés pueden acumular jabones en la zona y resecar la piel tras las orejas.
– Las roscas tienen tope, por lo que hay que poner atención en no pasarlas y que traspase el perno la parte trasera.
– Si tu elección es unos pendientes de perla, te recomendamos que los cojas con garras, ya que las perlas pegadas suelen sufrir mucho en los bebés por ese sobe extra que reciben al estar mucho tiempo en brazos o acostados.


