La Virgen de la Barquera
Cuenta la leyenda que allá por la Edad Media, un martes de Pascua florida, vieron los vecinos de San Vicente de la Barquera como se acercaba hacia la ria una embarcación sin remos, tripulantes ni velas, en la que solamente viajaba envuelta entre resplandores una imagen de la Virgen. Los atónitos vecinos se dirigieron hacia el lugar donde encalló la barca y encontrando aquel hecho como una señal del cielo decidieron levantar una capilla en ese mismo lugar y adoptar como patrona la talla de la que desde entonces se denominó Nuestra Señora de la Barquera.
Estas coplas antiguas cantan bien claro y con todo detalle tan extraordinario acontecimiento:
«Sobre las olas del mar
viniste en frágil barquilla
para ser de aquesta villa
patrona excelsa sin par».
«Llegó de los mares
en su embarcación
sin remos, sin velas
guiada por Dios».
Desde entonces cada martes de Pascua se celebra la festividad de la Virgen de la Barquera, La Folía, si bien en tiempos recientes se ha pasado a celebrar en domingo para facilitar la procesión marítima que conmemora el hecho narrado. El día de la Folía desborda el entusiasmo y la emoción ante el recuerdo de conmemorarse en tal fiesta la aparición y venida de la Virgen de la Barquera. La fiesta esta definida como una auténtica locura de fervor, de amor y delirio en acción de gracias por haber merecido el pueblo haber sido objeto de la especial atención de la Virgen.
El día de la Barquera es también día grande y festivo. Es el día de la Virgen de todos los pejines, que se celebra el día 8 de septiembre y a la que sucede el día 9 la festividad del Mozucu.
La talla de la Virgen puede visitarse hoy en día en esa misma capilla que decidieron construir en el lugar en que la barca atracó: El Santuario de la Virgen de la Barquera, introducida en un camarín que realza aún más su belleza.


