¿DE DONDE SALE EL ORO?
Los astrónomos llevan mucho tiempo detectando oro en el Universo, pero su cantidad es muy superior a la que debería existir según las teorías actuales. Algo, por lo tanto, está fabricando grandes cantidades de oro ahí arriba, aunque nadie sabe aún qué.
El problema es el siguiente: el oro es un elemento, lo cual significa que no es posible fabricarlo a partir de reacciones químicas ordinarias, aunque los alquimistas lo estuvieron intentando durante siglos.
En la naturaleza, sin embargo, existen eventos, normalmente de extrema violencia, capaces de fabricar oro y otros metales pesados, aunque esos acontecimientos no se producen con la frecuencia necesaria para explicar la gran cantidad de oro que existe tanto en la Tierra como en otros lugares del Sistema Solar.
Un estudio aparecido en The Astrophysical Journal acaba de demostrar que el principal candidato a productor de oro, las colisiones entre estrellas de neutrones, tampoco bastan para explicar la abundancia observada. ¿De dónde viene entonces el oro? Algunos expertos apuntan a otras posibilidades, como las violentas explosiones de supernovas, pero incluso así la cantidad total de oro debería ser muy inferior a la que es.
Las estrellas de neutrones son núcleos de estrellas que explotaron como supernovas. Cuando dos de esos remanentes estelares chocan, fabrican oro durante un breve tiempo a base de comprimir protones y neutrones dentro de los núcleos atómicos que luego lanzan al espacio.
Pero las supernovas, en general, tampoco son suficientes para explicar todo el oro del Universo. La razón es sencilla: las estrellas lo suficientemente masivas como para fusionar oro justo antes de morir (al estallar como supernovas) son muy raras y además, cuando explotan, esas estrellas se convierten en agujeros negros, que absorben la mayor parte del oro que podrían haber fusionado.
También existen otros tipos más exóticos de supernovas, como aquellas que, al explotar, se vuelven del revés, emitiendo al espacio grandes cantidades de oro. Pero si las supernovas de estrellas masivas son raras, este tipo de supernovas rotatorias magnéticas lo es aún más.
Ni siquiera sumando estas extrañas supernovas con las colisiones de estrellas de neutrones se conseguiría explicar la cantidad de oro que hay en la Tierra y sus alrededores.
Por tanto seguimos sin poder dar respuesta al lugar exacto del que procede todo el oro presente en el universo. Nosotros mientras tanto seguiremos disfrutando del que disponemos en nuestro planeta tanto para lucirlo en forma de ornamento como para guardarlo como inversión, con la seguridad de que si era cotizado hace tres milenios, probablemente lo sea dentro de otros tres… si llegamos allá.


